COLD WAR KIDS
El pasado martes 25 hicimos un viaje relámpago a Madrid, fue tan relampagueante que no pasamos ni 24 horas en la capital. Llegamos a las cuatro y media de la tarde del martes y nos volvimos a la una del medio día del miércoles. La razón, tocaban los Cold War Kids en la sala Moby Dick. Sirva este post para presentárselos a quienes todavía no los conozcan. Aquí os dejo con el vídeo de la canción We used to Vacation, de su primer disco.
Como breve introducción, os comento que son originarios de Long Beach, California. El grupo está formado por Nathan Willet, vocalista, Matt Maust, bajo, Jonnie Russel, guitarrista, y Matt Aveiro, batería. Y como pequeños detalles destacables, os digo que Matt Maust es además diseñador y está detrás de la dirección de arte y el diseño de los discos, así como de toda la identidad del grupo. Y para los que lean revistas como el Cuore, en algún sitio he leido que el batería es primo de Cristiano Ronaldo, el futbolista.
No mentiré cuando digo que fue un concierto COJONUDO, con todas las letras. Estoy seguro de que los volveré a ver en directo, pero se que no será lo mismo. La sala Moby Dick es un espacio pequeño, echando un cálculo a ojo, seríamos unas 250 personas. Esto permitía crear un ambiente cálido con cierto toque de intimidad. Cuando llegamos a la sala todavía quedaba cerca de una hora y media para que empezase el concierto, y al abrir las puertas nos colocamos en primera línea. Nada más asegurarnos de que estábamos bien situados fui por bebidas para todos, cerveza para Félix y para mi y Coca Cola para Carmen. Unos 20 minutos después anunciaron a los teloneros, Hjaltalín. Un grupo islandés que nos sorprendió gratamente. Nos ayudó a calentar motores y a aguantar la espera hasta que a las 10 de la noche, con la típica puntualidad que caracteriza a la gente de Long Beach, salieran al escenario.
Abrieron con Against Privacy que es la primera de Loyalty to Loyalty, su ultimísimo disco. Y cuando digo ultimísimo es por que tan solo hace un par de meses que salió a la venta. La gente respondía estupendamente, sin embargo, todo hay que decirlo, los momentos más excitantes de la noche se dieron con canciones como We used to vacation o Hang me up to dry, ambas de su primer y anterior disco. El concierto duró algo más de una hora y media, y nosotros salimos encantados. La sensación que nos quedó a los tres fue algo así como de pleno y absoluto agradecimiento hacia lo maravilloso de la vida. Me dio la impresión de que a Félix se le derramaron dos lagrimones.


Ya pensaba yo que ibas a poner aquello de que “estábais tan cerca que les podíais tocar los güevecillos”… te has comedido
Comentario por jesus — 1 Diciembre 2008 @ 8:54
fue taaaaaaannnn guay :_________)
Comentario por carmen — 1 Diciembre 2008 @ 10:31
que buenos que son.
Dos lagrimones eh.
Comentario por relojescasiodepilasqueduran20añoscentigrados — 16 Diciembre 2008 @ 18:33